Con la llegada de los exámenes llegan también los nervios en los chicos. ¿Cómo ayudarlos a sobrellevar esta etapa de tanta exigencia?

Es normal que los chicos sientan un poco de ansiedad ante las pruebas y que algunos la manifiesten físicamente los días previos al examen con problemas para dormir, dolores de panza o de cabeza, descompostura, algún mareo o palpitaciones.

También hay chicos que antes de empezar un examen o mientras están rindiendo transpiran más de los normal, se ponen colorados, tartamudean, etc.

Si bien cierto grado de ansiedad es normal, el problema suele presentarse cuando esta ansiedad o estrés repercute sobre el rendimiento escolar y lleva a que el niño se “bloquee” o no pueda rendir del todo bien, a pesar de haber estudiado y saber las respuestas.

Para evitarlo, es importante no sobreexigir a los chicos, porque esto suele generar en ellos una mayor preocupación y autoexigencia que puede llevarlos a angustiarse mientras estudian o si no sacan la nota perfecta.

Por otro lado, enojarse mucho cuando un hijo no rinde bien en el colegio o castigarlo no hace más que acrecentar su temor frente a los exámenes y afectar su rendimiento.

¿Cómo ayudarlos a rendir bien? Para acompañar a los niños en la etapa de los exámenes, es importante:

– Ayudarlos a prepararse: la organización es clave para el estudio. Establecer horarios de estudio intercalados con ratos de descanso, revisar sus tareas, que tengan un espacio confortable de estudio en el que puedan concentrarse sin distracciones, son algunas maneras de ayudarlos a prepararse.

– Asegurarse de que descansen lo suficiente: que tengan momentos para jugar y distraerse más allá de los horarios de estudio, que coman bien y duerman lo suficiente es clave siempre, y en los días previos a un examen los ayuda a rendir al máximo.

– Centrarse en los aspectos positivos: evitar comentarios negativos en relación a los exámenes o amenazarlos con alguna penitencia si les va mal porque esto puede generarles mayor ansiedad y un menor rendimiento. Tampoco hay que subestimar sus temores o ansiedad frente a los exámenes. Lo ideal es que puedan sobrellevar estas etapas sintiendo que son capaces de rendir bien, que tienen las herramientas para hacerlo, que es normal sentirse un poco nerviosos y que si se preparan con tiempo pueden alcanzar los objetivos.

– Practicar juntos técnicas de relajación: respirar conscientemente sirve mucho en esos momentos en los que la ansiedad se apodera del cuerpo. Enseñarles a los chicos esta técnica puede ayudarlos cuando se ponen nerviosos:  inhalar lenta y profundamente por la nariz (sin tomar demasiado aire porque pueden marearse) y luego exhalar lentamente también por la nariz porque esto ayuda a calmar el sistema nervioso. Repetirlo cuatro veces.

Dibujar la escena tan temida o dramatizarla es otra manera de ayudarlos a exteriorizar los miedos antes de un examen.

Para los niños muy ansiosos, tomar clases de yoga y meditación es otra de las opciones.

– Felicitarlos por sus logros: es importante que no quede asociado el hecho de rendir un examen o de estudiar a un regalo o «premio» material, en estos casos, felicitarlos por los logros obtenidos, salir a festejar juntos o hacer una comida especial ese día, es una manera de valorar el esfuerzo.

¿Cuándo consultar con un especialista?


Cuando la angustia, el miedo, el estrés o los síntomas físicos persisten en forma sostenida y repercuten en el rendimiento escolar o si los padres ven que su hijo sufre en estas circunstancias es conveniente consultar con un psicólogo infantil.

En este caso es importante realizar una evaluación y trabajo conjunto entre la escuela y los especialistas que atienden al niño (según cada caso puede ser psicólogo infantil, psicopedagogo, pediatra, neurólogo, etc.).

Asesoró: Lic. María Paula Gerardi, psicóloga,
especialista en infancia, crianza y orientación a padres.

Fuente: Planeta Mamá