Primeras despedidas: teta, chupete, mamadera, pañal…

1935427_757456607692826_1581930353875531366_nEn el camino hacia la autonomía y el desarrollo físico, emocional y social, los chicos  se van enfrentando a la separación de algunos objetos muy queridos para ellos que los acompañaron en su crecimiento, a los que van renunciando gradualmente, y tienen que despedirse para encontrarse con nuevos desafíos y crecer.

  • El destete
  • Dejar el chupete y mamadera
  • Dejar el cuarto de los papás
  • Dejar los pañales

 

Hablamos de procesos, tanto para los chicos como para los padres. Es muy importante tener en cuenta que no se trata de “sacarles” estos objetos, sino de acompañar a los chicos desde el amor, la alegría,  la comprensión y el respeto por sus tiempos. No es conveniente apurarlos ni  forzarlos.

Es muy saludable acompañar estos nuevos cambios desde la palabra, muchos papás piensan que los bebés no entienden porque “no hablan” pero esto no es así. Los bebés entienden más el “como” que el “que”, perciben  la musicalidad de las palabras, los gestos, las miradas, nuestra postura corporal, el tono en el que les hablamos.

Hay que pensar estos procesos en cada familia en particular, los vínculos, hábitos, rutinas, creencias e historia de cada familia. El desafío de los padres es soltar cuidando y respetando los tiempos y las señales  de los chicos para darle lugar a nuevas experiencias y formas de vincularse.

 

El destete

Algunas madres no logran conectarse con su bebé al darle el pecho, o se sienten incomodas, doloridas. Otras mamás lo disfrutan muchísimo. Cada mamá vive la experiencia de manera singular e  irá creando junto a su hijo un vínculo particular y propio.

En el momento del destete puede surgir miedo a estar sacando la teta muy pronto, a no saber cómo o cuando  hacerlo, a  no hacerlo bien. A veces surge  la culpa por tener que destetar debido a razones laborales, por no tener leche suficiente, etc.

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Es  importante poder conectarnos con nosotras mismas y nuestro hijo: ¿Cómo me siento al dar el pecho?, ¿Lo disfruto?, ¿Me siento incomoda?, ¿Me siento presionada por volver al trabajo?, ¿Me duele?, ¿Me conecto con mi bebé?, ¿Siento que ya quiero iniciar el destete?…

Es un proceso gradual, que implica el pasaje a la alimentación con sólidos, ir dejando poco a poco la teta, dando un cierre a una etapa entre la mamá y el bebé. Poder  escucharse, intuir y respetar esas intuiciones es parte importante de esta nueva etapa.

Es conveniente hacerlo de forma  gradual y progresiva, ir reduciendo  de a poco las tomas lentamente y observando  cómo el bebé se va adaptando a este nuevo  cambio. En los momentos que el  niño asocia con tomar la teta, incluir otras formas de contacto, otras actividades, otros alimentos, nuevos jugos y acompañar el proceso desde la palabra.

  • Por ejemplo  cada vez que se despierta por la noche  ir ofreciéndole de a poquito otra forma de contacto para que vuelva a dormirse, darle la manito, hacerle caricias, cantarle mientras le explicas que la teta la va a tomar dentro de un ratito  cuando salga el sol, etc.

El destete implica la pérdida de ese momento de encuentro entre mamá y bebé pero también implica la posibilidad de crecer, ya que el bebé podrá no solo succionar sino también masticar, morder y conocer nuevos sabores y disfrutar de nuevos momentos de encuentro con su mamá y papá. Compartir el momento de la comida en familia, incluir el papá dando las primeras papillas, disfrutar de sus primeras caritas al probar nuevos alimentos, verlo explorar con la cuchara y más adelante enchastrarse al intentar comer solo.
Dejar la mamadera y el chupete

Dejar el chupete y la mamadera puede implicar separarse de algo que los chicos quieren mucho, de algo que los acompaña y que le genera mucho placer. El chupetear es una actividad imprescindible para el desarrollo psíquico de los bebes en los primeros tiempos de la vida. También es importante tener en cuenta que dejar el chupete permite pasar a una nueva etapa, el desarrollo del lenguaje, poder comunicarse de otra manera,  hablar y hacerse entender por medio de las palabras.

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No es conveniente hacerlos desaparecer de un día para el otro, ni de manera forzada o violenta. Hay que tener muy en cuenta que la idea no es “forzarlos” o “sacárselos” sino ayudarlos a que  puedan dejarlo/a o  despedirse de él/ella.

Los chicos van a ir guiando el proceso, es importante observar las señales de los niños por ejemplo si aún están muy aferrados al chupete, si a veces pide el vaso para tomar agua, si ya come solo, si se pone el chupete cuando tiene miedo, sueño  o está aburrido, si necesita la mamadera para dormirse, etc.

Hay que ir haciendo una despedida gradual, por ejemplo, en un primer momento invitarlos a que dejen   la mamadera y el chupete de día y seguir usándolos a la hora de dormir. En otras ocasiones podemos invitarlos a guardarlo un ratito para poder hablar.

No es saludable desvalorizar ni criticar a los chicos con frases del tipo “pareces un bebé”, “sos un tonto, todavía con la mamadera”, etc. Y no es recomendable asignarles cualidades negativas del tipo “es feo”, “es caca”  o “no sirve más”, recordemos que son objetos muy querido por los chicos.

 

 Dejar los pañales

Entre los dos y los cinco años se suele llevar a cabo el proceso de aprendizaje aunque a algunos nenes puede llevarles un poco más de tiempo. Las escapadas eventuales de noche o de día son habituales  hasta los seis años. Puede suceder que al principio se olviden de avisar, sobre todo si están entretenidos con algo. Idas y vueltas son normales y esperables, ya que el control de esfínteres es un proceso cultural que lleva tiempo, no es de un día para el otro y exige mucha paciencia y tolerancia por parte de los papás.

Algunos chicos suelen controlar primero el pis y luego la caca y primero de día y luego de noche. Pero no hay reglas fijas en cuanto a los tiempos y la forma de dejar los pañales, cada nene y cada nena lo va a transitar a su manera y con los tiempos que necesite.

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En general los chicos primero se hacen pis y caca sin mostrar interés por el control, luego comienzan a avisar que se hizo cuando ya está sucio. Posteriormente avisan mientras están haciendo y finalmente llega el momento en el que tienen ganas, avisan y llegar a tiempo al baño sin que se le escape. Lo cual implica poder esperar. (Aprender a retener y expulsar teniendo registro y control de ello).

Cuando se les cambia el pañal ayudarlos a identificar que hicieron Ej.: “Esto es caca “, “Esto es pis”. Podemos observar si  se sienten incomodos al estar mojados, si piden que les saquen el pañal sucio, si ya reconocen y avisan cuando se hicieron pis o caca.

Tiene que aparecer en los nenes el deseo de probar solos y poder expresarlo. Si dice pis o caca no quiere decir necesariamente que ya controla. Al principio dicen estas palabras porque las empiezan a reconocer, luego pueden decirlas porque se hicieron y finalmente porque quieren hacer. Un buen indicador para iniciar el proceso de noche es  cuando la cama o el pañal ya no aparece mojada.

Invitarlos a conocer los objetos que comenzará a usar: pañal que se baja, pelela, adaptador de inodoro, inodoro, bombacha, calzoncillo. Sugerirles que avisen cuando tengan ganas y acompañarlos al baño para ver si sale y si no sale decirle afectuosamente  que no se preocupe que ya lo va a lograr. Es importante no burlarse, no retarlos ni humillarlos si se les escapa o se olvidan de avisar. Nunca hay que forzarlos ni obligarlos a sentarse en el inodoro.

A veces puede aparecer en algunos chicos  miedo al inodoro o la pelela, miedo a que les duela o miedo a separarse de su caca. Tratar de no apurarlos ni poner expectativas demasiado altas sobre ellos, tener en cuenta sus tiempos y necesidades. Si le “sacamos” el pañal demasiado pronto, los chicos tienen que  hace grandes esfuerzos por aprender a controlar y entonces suelen aparecer regresiones.

En general los chicos acompañan este proceso por medio del juego con arena, barro, masa, agua, etc. y haciendo trasvasados con recipientes.

Lo importante es ir interpretando las señales que nos dan los chicos para orientar nuestras acciones y poder acompañarlos. Respetar sus tiempos, observarlos sin presiones y  sin hacer del tema del “dejar el pañal” lo central en la vida de la familia.

 

 Dejar la cama de los papás

La decisión de pasar a los chicos  a su cuarto y el momento en que esto se produce depende de cada pareja y  de cada familia. Para él niño es un nuevo desprendimiento, dejar su moisés, más adelante su cuna para luego tener su primera cama. A veces para los papás este pasaje es difícil; de tener a su hijo  al lado a tenerlo durmiendo en otro cuarto hay todo un paso.

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Los bebés para dormir necesitan sostén, ser acunados, mecidos, sentir el olor y la piel de sus papás, escuchar el latido de su corazón, dormir tomando la teta o la mamadera.

Para los chicos chiquitos dormir implica despedirse del mundo que lo rodea, de las personas que lo cuidan y entrar en el mundo de los sueños, en el que está solo y quedan excluidos del espacio de los papás. Es difícil pasar a este estado y necesitan de la presencia y sostén de los adultos para sentirse acompañados.

Los niños no regulan el sueño como los adultos, los despertares nocturnos forman parte de un proceso biológico normal. Con sostén, contacto y amor los bebes van a ir regulando sus ciclos de sueño de a poco y de manera saludable.

No es saludable dejar a un bebé llorando solito hasta que se duerma y tampoco son saludables los métodos de adiestramiento para dormir.

Explicarle que esta llegando el momento de empezar a  dormir en su cama  y que si los necesita van a estar presentes. Contarle que ahora él va a tener  un nuevo lugar para dormir e ir preparando su cuarto junto a él. Decirle que estarán a su lado hasta que se duerma y que vendrán a su lado cada vez que los llame o necesite. Con paciencia, sin ponernos muy rígidos ni exigentes.

Podemos dejarle una luz prendida y algún muñeco que lo acompañe. Implementar y sostener las rutinas con horarios estables: anticipar que llega la hora de dormir, darle un baño, cantarle una canción o contarle un cuento, despedirse y decirle que se verán a la mañana, etc. Generar un ambiente tranquilo antes de dormir.

 

Conclusión

Los padres aprenden sobre la marcha entre tropiezos, dudas, miedos, errores, enojos, aciertos y alegrías. Los hijos no vienen con un manual de instrucciones y nadie pude darles una receta sobre como criarlos.  Las recetas mágicas no sirven, no hay dos bebés iguales, ni dos mamás o papás iguales. No hay una única manera de criar “bien”, hay cosas que les sirven a algunos bebés y papás o mamás y a otros no. Lo mas  importante es acompañar a los chicos desde el amor, la comprensión y el respeto por sus tiempos.

 

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Pintura: Alena Kalchanka Art

Lic. M. Paula Gerardi  

Psicóloga especialista en infancia, acompañamiento en el embarazo y la crianza. Orientación a padres.

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